Diez promesas para la paz

    Diez promesas para la paz

    Lo que le ha pasado a la comunidad musulmana desde la muerte del Profeta Mahoma (la paz sea con él) es cualquier cosa menos el mensaje de unidad, amor, y paz que él mismo impartió. Esto no es totalmente su culpa, pues también son responsables quienes prosperan dividiendo a la humanidad en grupos, aquellos que trazan líneas entre personas y familias y hacen negociados turbios con violentos y supuestos líderes, presidentes y dictadores.

    Luego de convertirme al islam, a través del estudio del Corán, me sorprendió lo poco que la gente sabía o se interesaba por saber sobre lo que tenían el común el islam y las otras religiones. La razón parcial se explica en el “juego de acusaciones”; todos acusan a “los demás” por las terribles condiciones actuales: Afganistán, Palestina, Bosnia, Iraq, llamas ardientes de odio. A todo esto, el mensaje fundamental del Profeta (la paz sea con él) que hace un llamado al entendimiento, al rezo, y a la caridad bajo la tutela de Dios, se pierde por completo bajo el humo de las armas alzadas y la furia de las explosivas guerras que continúan nublando la comprensión de muchos sobre la esencia del islam. Luego de mi conversión, me di cuenta de que el verdadero campo de batalla, a saber, la ignorancia y el antagonismo, estaba completamente desatendido. 

    Después de muchos años y millones de muertos, el mundo sigue siendo un lugar muy peligroso y en conflicto constante. Entonces, ¿qué podemos hacer? Pues, creo que podemos prometer intentar hacerlo un lugar mejor siguiendo las cosas en las que decimos que creemos.

    Lecciones de los Diez Mandamientos

    Algunas personas perciben a quienes creen en un Código Divino de vida como poco realistas y anticuados. Pero ellos han dejado atrás la seguridad del palacio de paz de Dios, y han elegido armar su carpa afuera. Esa es su elección, y el libre albedrío es parte de las licencias que Dios le ha dado a cada ser humano. No obstante, cuando las leyes se transgreden, cuando se cometen crímenes o se cruzan ciertos límites, no se puede culpar a Dios por lo que ocurre después. La ley y el orden son las exigencias principales que Dios le ha hecho a la humanidad para que puedan mantener la paz dentro del palacio.

    Uno de los objetivos principales de todas las religiones es enseñarle a la gente cómo convivir en paz. La lección que aprendí cuando era un niño en la escuela, los Diez Mandamientos, ya no es algo a lo que se haga referencia, que se estudie. Pero estas fueron las leyes establecidas por nuestro Creador, pensadas para el beneficio y el mejoramiento de la humanidad entera. ¿Por qué se les ignora tanto?

    Cuando escuchamos que más del 80% de la población mundial es creyente o religioso, ¿por qué no aprovechamos las cosas que ya consideramos como valiosas e importantes? En el islam, los Mandamientos están repetidos en el Corán y en otros textos sagrados, en muchísimos versos y capítulos. ¡Esto es un valor agregado! Lo que nos hace falta es el compromiso.

    La gente ha colocado sus costumbres y su nacionalidad por encima del compromiso de obedecer a un esquema Divino de derechos y responsabilidades universales. 

    Hasta la Declaración Universal de Derechos Humanos dice: 

    Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.” Luego continúa describiendo en detalle cuáles son esos derechos.

    ¿Qué es lo que ocurre? ¿Por qué algunos de nosotros miramos a otros con desdén? ¿Por qué consideramos que sus vidas son menos importantes que la nuestra? Cuando alguien mata a una persona de la misma raza y sociedad, se llama homicidio. Cuando alguien mata a una persona de otro país es una guerra. Es un tema muy complejo que no puede ser abordado en una charla tan corta, pero podemos encontrar los fundamentos del problema si repasamos los mandamientos de Dios.

    Analicemos las Diez promesas que cada persona debería aprender y poner en práctica, primero aquellas relacionados a Dios:

    1. Prometo no considerar a ninguna criatura por encima de mi Creador. 
    2. Prometo no idoltrar o hacerle reverencia a nadie –en cualquier forma o estado- en este universo que no sea mi Hacedor.
    3. Prometo no utilizar en vano el nombre de mi Creador al insultar, o denigrar la fe en lo Divino.

    Ahora veamos las promesas que necesitamos mantener como familia humana dentro de los confines marcados por Dios:

    1. Prometo dejar de trabajar y unirme pacíficamente a rezar por lo menos una vez a la semana.
    2. Prometo ser bueno con mi madre y mi padre.
    3. Prometo no asesinar a ninguna alma inviolable.
    4. Prometo no cometer adulterio por fuera del sagrado vínculo del Matrimonio.
    5. Prometo nunca robar.
    6. Prometo no mentir o acusar falsamente a mi vecino o a cualquier persona.
    7.  Le prometo a Dios nunca invadir la casa de mi prójimo; o su esposa, o cualquier cosa que le pertenezca. 

    Referencias: Éxodo 20: 2-17 (El Corán, 17:22-38)

    ¡Guau! Qué revelación. Imagínese lo que sería el mundo si cada uno pudiera atenerse a esas promesas básicas. Como dijo Gandhi alguna vez: “Sean el cambio que quieren ver en el mundo.”

    Abdullah Ibn as-Salam dijo: “Cuando el Profeta (paz y bendiciones y que Dios sea con él) vino a Medina, la gente se juntó a su alrededor y yo era uno de ellos…las primeras palabras que le escuché fueron: “O gente, siembren y compartan saludos pacíficos, alimenten a la gente, mantengan sus vínculos familiares, recen durante la noche mientras los otros duermen y entrarán al Paraíso en paz”1

    Yo he escrito sobre la paz y he soñado con ella durante muchos años. Aquí tienen una canción conocida para esta hermosa ocasión.

    Peace Train (El Tren de la Paz)

    Tren de la Paz
    Allá en la periferia de la oscuridad,
    Viaja un tren de la paz,
    Oh tren de la paz toma esta tierra,
    Ven y llévame a casa,
    Últimamente he estado sonriendo,
    Pensando en las cosas buenas que están por venir,
    Pienso que se pueden dar,
    Algo bueno ha comenzado.

    Oh, el tren de la paz suena más fuerte.
    Deslízate sobre el tren de la paz
    Dale, ven, tren de la paz
    Sí, tren de la paz, rodillo sagrado
    Todos súbanse al tren de la paz
    Dale, ven, tren de la paz

    (Esta charla fue dada en la National Gallery de Victoria, en Melbourne, Australia, el 19 de junio de 2010)


     REFERENCIAS

    1 Narrado por al-Hakim, Ibn Majah, y at-Tirmizhi, quienes lo consideraron parte auténtica del Hadith.)